Personajes históricos

El Merino Mayor de Asturias: Don Diego Fernández de Quiñones (1455-1491)

vela172Don Diego Fernández de Quiñones representa el papel más importante del linaje de los Quiñones en la segunda mitad del siglo XV. Designado por Enrique IV “Conde de Luna”, se convierte en el quinto merino mayor de Asturias, adelantado de León y primer conde de Luna.

Es un participante activo de la política de bandos, aliándose con los Enríquez, Almirantes de Castilla, al contraer matrimonio con una de las hijas (Juana Enríquez).

En la primavera del año 1466 se apodera del alcázar de Oviedo, simbolizando así su dominio sobre el Principado y en 1477 obtiene de los Reyes Católicos las villas de Cangas y Tineo. Sin embargo, el pujante condado de Luna no tarda en sufrir un revés, que dará comienzo a su declive. Por un lado, el desgaste de los continuos conflictos con los nobles próximos a sus señoríos y especialmente con condes de Trastámara, atenuado por el matrimonio de conveniencia del hijo mayor de Don Diego, Bernardino, con Isabel Osorio, hermana del marqués. Por otro, la política que Isabel y Fernando llevaron a cabo para limitar el poder de la nobleza, que desposeyó al linaje del cargo de Merino y concedió la villa de Tineo a su población, tras interponer esta un recurso.

En los últimos años de la vida de Don Diego, los Quiñones pierden todas sus antiguas posesiones en el Principado.

En el año de su fallecimiento (1491), Don Diego Fernández de Quiñones cambia dos veces su testamento para que Bernardino no impugnase su última voluntad, para quedarse con toda la parte de libre disposición.

Isaac Ben Yehudá de Abravanel (1437-1508)

Isaac Ben Yehudá de AbravanelPertenecía a una importante familia de Sevilla que emigró a Portugal. Su abuelo fue tesorero de los reyes Enrique II y Juan I de Castilla.

Por todo ello, Isaac nació en Lisboa en 1437 y años después, él mismo ocuparía el cargo de tesorero del rey de Portugal. Sin embargo, en 1483, retorna a Castilla, donde desempeñaría las funciones de agente comercial y financiero de los reyes Isabel y Fernando, a los que prestó grandes sumas de dinero para financiar la guerra que contra el último reducto del islam en Granada.

En “El Crucigrama de Jacob”, Isaac Ben Yehudá de Abravanel es la pieza clave que detona la acción. Su cargo de consejero personal de Fernando le otorga una posición privilegiada en las cortes.

Resulta lógico pensar que entre intrigas cortesanas e informadores tuviera acceso con antelación a los planes del Inquisidor General, Tomás de Torquemada y en consecuencia, al borrador del Edicto de Expulsión de los judíos que se publicaría varios meses después. Se me antoja una reacción natural factible, lanzar un aviso para alertar de lo que va a suceder a ciertas personas allegadas, manteniéndolo en clave clandestina para proteger su vida a la vez. Es algo que no puede quedar documentado para los libros de historia y por tanto, de lo que nunca tendremos certeza.

A pesar de su firme oposición al edicto, Isaac no logró disuadir a los reyes contra la influencia que ejercía Torquemada. Se negó a convertirse al cristianismo y muy a su pesar, tuvo que abandonar España para instalarse en Nápoles, aunque ciertamente, conservó su fortuna frente a los expolios a los que eran sometidos los judíos en su exilio.

Escribió una carta a los Reyes Católicos en respuesta del Edicto de Expulsión, del que la novela extrae un fragmento (remarcada en rojo), que bien parece una profecía.

Falleció en 1508 en Venecia, lugar donde residía para entonces.

Carta de Isaac Ben Yehudá de Abravanel en respuesta a los Reyes Católicos, por el Edicto de Expulsión de los judíos de España, 31 de marzo de 1492

Sus Majestades,

Abraham Sénior y yo agradecemos esta oportunidad para hacer nuestro último alegato escrito levando la voz de las comunidades judías que nosotros representamos.

Condes, duques y marqueses de las Cortes, caballeros y damas: no es un gran honor cuando un judío es llamado para asistir por el bienestar y seguridad de su pueblo, pero es desgracia mayor que el Rey y la Reina de Castilla y Aragón y por supuesto de toda España tenga que buscar su gloria en gente inofensiva.
Encuentro muy difícil comprender cómo todo hombre judío, mujer y niño pueden ser una amenaza a la fe Católica. Son cargos muy fuertes, demasiado fuertes. ¿Es que nosotros la destruimos?

Es todo lo opuesto. ¿No estáis obligando en este edicto a confinar a todos los judíos en lugares restringidos y a tantas limitaciones en nuestros privilegios legales y sociales, sin mencionar que nos forzáis a cambios humillantes? ¿No fue suficiente la imposición de la fuerza, no nos aterrorizó vuestra diabólica Inquisición? Déjeseme mostrar en toda su dureza esta materia a todos los presentes; no dejaré callar a voz de Israel en este día.

Escuchad ¡oh Cielos!, y sea permitido que se me escuche, Rey y Reina de España. Isaac Abravanel se dirige a vos; yo y mi familia somos descendientes directos del Rey David, verdadera sangre real; la misma del Mesías corre por mis venas. Es mi herencia, y yo lo proclamo en nombre del rey de Israel.
En nombre de mi pueblo, el pueblo de Israel, los escogidos por Dios, declaro que son inocentes y sin culpa de todos los crímenes declarados en este abominable edicto. El crimen y la transgresión es para vos; para nosotros es el soportar el decreto sin justicia que Vos habéis proclamado. El día de hoy será de derrota y este año, que se imagina como el año de la gran gloria, será el de la vergüenza más grande de España. Es reconocido que la palabra honor debe ser propia de buenas y nobles acciones; de la misma forma, un acto impropio haría sufrir la reputación de una persona. Y si reyes y reinas acometen hechos dudosos se hacen daño a ellos mismos; como bien se dice, cuanto más grande es la persona el error es mayor.

Si los errores son reconocidos a tiempo pueden ser corregidos y el ladrillo débil que soporta el edificio puede ser resituado en posición correcta, Asimismo un edicto errado, si es cambiado a tiempo, puede ser corregido; pero objetivos religiosos han aventajado a la razón y malos consejos han precedido al justo razonamiento. El error de este edicto será irreversible, lo mismo que estas obligaciones que proclaman; mi rey y mi reina, escuchadme bien: error ha sido, un error profundo e inconcebible como España nunca haya visto hasta ahora. Vosotros sois los únicos responsables, como instrumentos del poder de una nación; si las artes y letras dan pautas a sensibilidades más refinadas, si vosotros habéis aplacado el orgullo del infiel musulmán pese a la fuerza de su ejército mostrando conocimiento de arte y de la guerra y respetando su conciencia ¿con qué derecho os inquisidores recorren os campos quemando libros por miles en piras públicas?

¿Con qué autoridad los miembros de la Iglesia desean ahora quemar a inmensa biblioteca arábiga de este gran palacio moro y destruir sus preciosos manuscritos? Porque es por autoridad vuestra,  mi rey y mi reina. En lo más profundo de sus corazones, Vuestras Mercedes han desconfiado del poder del conocimiento, y Vuestras Mercedes han respectado sólo el poder. Con nosotros los judíos es diferente. Nosotros los judíos admiramos y estimulamos el poder del conocimiento. En nuestros hogares y en nuestros lugares de rezo el aprendizaje es una meta practicada por toda la vida. El aprendizaje es una pasión nuestra que dura mientras existimos; es el corazón de nuestro ser; es la razón, según nuestras creencias, para la cual hemos sido creados. Nuestro amor a aprender pudo haber contrapesado su excesivo amor al poder. Nos pudimos haber beneficiado de los adelantos de nuestra comunidad y del intercambio de conocimientos, y digo que nos hubiésemos ayudado mutuamente.

Así como se nos ha mostrado nuestra debilidad, su nación sufrirá la fuerza de un desequilibrio al que Vuestras mercedes han dado comienzo. Por centurias futuras, vuestros descendientes pagarán por los errores de ahora. Vuestras Mercedes verán que la nación se transformará en una nación de conquistadores que buscan oro y riquezas, viven por la espada y reinan con puño de acero; y al mismo tiempo os convertiréis en una nación de iletrados, vuestras instituciones de conocimiento, amedrentadas por el progreso herético de extrañas ideas de tierras distintas y otras gentes, no serán respetadas. En el curso del tiempo el nombre tan admirado de España se convertirá en un susurro entre las naciones. España, que siempre ha sido pobre e ignorante, España, la nación que mostró tanta promesa y que ha completado tan poco. Y entonces, algún día, España se preguntará a sí misma: ¿qué ha sido de nosotros? ¿Por qué somos el hazmerreír entre las naciones? Y los españoles de esos días mirarán al pasado para ver por qué sucedió esto. Y aquellos que son honestos señalarán este día y esta época de la misma manera que cuando esta nación se inició. Y la causa de su decadencia no mostrará a nadie más que a sus reverenciados soberanos católicos, Fernando e Isabel, conquistadores de los moros, expulsores de los judíos, fundadores de a Inquisición y destructores de inquisitivas mentes de los españoles.

El edicto es testimonio de la debilidad cristiana. Esto ha demostrado que los judíos son capaces de ganarle a los siglos. Argumento viejo sobre estas dos creencias. Esto explica el por qué existen falsos cristianos: estos cristianos cuyas creencias han sido sacudidas por argumentos que el judío conoce mejor. Esto explica por qué la nación cristiana se perjudicara como dice que lo ha sido. Deseando silenciar la oposición judía, la mayoría cristiana ha decidido no seguir argumentando, eliminando la fuente de contraargumento. No se le dio oportunidad alguna al judío.

Esta es la última oportunidad para traer este tema a tierra española. En estos últimos momentos de libertad, otorgada por el rey y la Reina, yo, como representante de la judería Española, reposo en un punto la disputa teológica. Yo la dejaré con un mensaje de partida, a pesar de que a Vuestras Mercedes no os guste.

El mensaje es simple. El histórico pueblo de Israel, como se ha caracterizado por sus tradiciones, es el único que puede emitir juicio sobre Jesús y su demanda de ser el Mesías; y como Mesías, su destino fue el de salvar a Israel, de modo que debe venir de Israel a decidir cuándo debe salvarlo. Nuestra respuesta es la única respuesta que importa, o acaso Jesús fue un falso Mesías. Mientras el pueblo de Israel exista, mientras las gentes de Jesús continúen en rechazarlo, su religión no puede ser validad como verdadera. Vuestras Mercedes pueden convertir a todas las gentes, a todos los salvajes del mundo, pero mientras no conviertan al judío, Vuestras Mercedes no han probado nada, salvo que pueden persuadir a los que no estén informados.

Lo dejamos con este confortante conocimiento. Porque Vuestras Mercedes pueden disponer de sus poderes, pero nosotros poseemos la verdad por lo alto. Vuestras Mercedes podrán desposeernos como individuos, pero no podrán desposeernos de nuestras almas sagradas y de la verdad histórica, que es el único testigo nuestro.

Escuchad, Rey y Reina de España, en este día Vuestras Mercedes han engrosado la lista de fabricantes de maldades contra lo que quedan de la Casa de Israel; si Vuestras Mercedes se empeñan en destruirnos, todos han fracasado. Más, sin embargo, nosotros prosperaremos en otras tierras lejanas. Y doquiera que vayamos, El Dios de Israel estará con nosotros, y a Vuestras Mercedes rey Fernando y reina Isabel, la mano de Dios los atrapará y castigará por la arrogancia de sus corazones.

Hágase a Vuestras Mercedes autores de esta iniquidad; a lo largo de generaciones por venir, será contado repetidamente cómo su fe no fue benevolente y cómo su visión de cegó. Pero, Más que sus actos de odio y fanatismo, el coraje del pueblo de Israel será recordado por haberse enfrentado contra el poderoso Imperio Español y por habernos apegado a la herencia religiosa de nuestros padres, resistiendo a los argumentos inciertos.
Expúlsennos, arrójennos de esta tierra que hemos querido tanto como Vos, pero los recordaremos, Rey y Reina de España, como los que en nuestros santos libros buscaron nuestro daño. Nosotros los judíos, con nuestros hechos en las páginas de historia y nuestros recuerdos de sufrimientos; e incurriréis en un daño mayor a vuestros nombres que el mal que nos habéis causado.

Nosotros los recordaremos, y a su vil edicto de expulsión, para siempre.

Arias de Villar (?-1501)

iglesia-edad-media-600x480El personaje histórico real de Arias de Villar no tiene nada que ver con el novelado en “El Crucigrama de Jacob”. Juan Arias de Villar era el obispo de Oviedo en el año en el que transcurre la trama y por ello su mención, pero lejos de las ambiciones codiciosas que marcan su personalidad, Arias de Villar destacaba, entre otras cualidades, por su reputación de sabio.

El 4 de agosto de 1487 fue elegido obispo de Oviedo, diócesis que mantuvo hasta 1498. Además, en 1491, le conceden la presidencia de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, un órgano judicial con competencias sobre el territorio de la Corona de Castilla. Concluido el periodo mencionado de Oviedo, en 1498 fue nombrado obispo de Segovia, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1501 y en cuya catedral descansan hoy en día sus restos.

 

Alonso de Cárdenas (?-1493)

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Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet entregan el castillo de Uclés al Maestre de la Orden de Santiago

Alonso de Cárdenas pertenecía a la nobleza media y por ello, su ascenso a Gran Maestre fue a base de salir victorioso de duros conflictos y batallas con los distintos poderes que luchaban también por ostentar dicho título. Finalmente, su brillante carrera militar le asentó en el cargo durante dos periodos distintos.

A finales del siglo XV, (época de El Crucigrama de Jacob), Alonso vive de nuevo un periodo convulso al estar cerca el final de la Reconquista y con ello, el final de la guerra de Granada. Con ello, conservar el poder ante los Reyes se hacía más complejo al verse reducidas sus posibilidades de contribución y de tener un papel fundamental en la defensa del reino.

A pesar de que los hechos pudieran avalar un personaje que se ha sabido mover con gloria militar y entre intrigas políticas para mantener el poder que tanto ansiaba, toda la ambición y avaricia otorgada a su carácter en la novela está adaptada a la ficción de la trama.
Fue el último Gran Maestre de la Orden de Santiago. Tras él, tal y como se vaticina, los Reyes Católicos se quedan con el cargo.

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