Avilés

Avilés en la Edad Media

La villa estaba construida de cara a la ría y toda ella protegida por una muralla defensiva. La mayor diferencia de como se la concibe hoy, no es sólo por supuesto su tamaño y censo, sino un río, el Tuluergo, que dividía en dos la ciudad actual. De este modo, en la Edad Media, la villa de Avilés quedaba propiamente dicha a un lado del río y al otro, el poblado de Sabugo, barrio de pescadores que se unía co n Avilés por un puente que cruzaba el mismo.

Ilustración de Avilés y Sabugo en el Atlas del Rey Planeta.

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La muralla, cuyos orígenes se datan desde finales del siglo XI, tenía casi un kilómetro de largo y una anchura de algo más de dos metros que iba variando según el flanco. Dos calles de referencia que la delimitaban serían la calle de la Muralla y la calle de La Cámara. Esto constituía el principal elemento de defensa de la villa, que se completaba con la ría y marismas, así como los fosos en sus zonas más desprotegidas. Contaba con cinco puertas de acceso: puerta de la Ferrería, del Reloj, de la Cámara, del mar y de los Pilares. Fue destruida a principios del siglo XIX, por lo que tan sólo se pueden visitar pequeños vestigios resultantes de excavaciones.

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Plano de la Muralla Medieval de Avilés

El Núcleo Urbano de Sabugo

Lejos de ser parte de los arrabales de la ciudad o prolongación de la misma, se estima que el núcleo urbano de Sabugo nace de forma paralela y simultánea al núcleo urbano de Avilés. A pesar de que conviven con cierta autonomía, los vecinos de Sabugo participan del régimen de la villa, con los mismos derechos que los habitantes en el interior de las murallas. Es el poblado donde se desarrolla el gremio de pescadores y con ello, el sector marítimo pesquero. Quinientos años después, los avilesinos siguen denominando  “Poblado de Pescadores” al área adyacente al núcleo urbano que estamos tratando. Los pescadores constituían uno de los gremios más amplios y de mayor influencia sobre el gobierno, organizándose internamente con alcalde e instituciones propias que conformaban la cofradía. Es de resaltar entre ellos, un cargo relevante que determinaba por su experiencia si se podían hacer o no a la mar. La Antigua Iglesia de Sabugo es románica y está situada en el centro del antiguo poblado de pescadores. Tiene características de la entrada al gótico por haber tardado casi 70 años en construirse. Está situada en la actual plaza del Carbayo y en progresivo desuso religioso, se utiliza en su mayor parte para actos culturales.

El Puerto en la Edad Media: impacto económico y social. Los gremios.

El puerto de la villa, lógicamente, marca la mayor parte de la composición económica y social del tramo histórico que se trata de la edad media. Gracias a él, las profesiones que más abundan en la baja edad media de Avilés son tales como los pescadores, los gordoneros, los carpinteros y los marineros.

Los pescadores se agruparon en el poblado de Sabugo, contabilizándose al menos unos treinta y estando organizados entre ellos con jerarquías y mandos, como se ha explicado en el “Núcleo urbano de Sabugo”. Componían así el gremio más numeroso de la villa.

El oficio de la gordonería se asocia a la fabricación de cordones, sogas o cuerdas, instrumentos utilizados ampliamente en barcos y puertos. Se le asocia a finales de la edad media como a uno de los oficios más productivos, por lo que eran frecuentes las disputas y enfrentamientos por la posesión de las gordonerías. Para ellas, se arrendaban terrenos cercanos pero extramuros, situándose en la parte alta de la villa y en la plaza de Ribero. Ha quedado documentados en la época en la que transcurre la novela la existencia de hasta 7 gordoneros.

Los carpinteros llegaron a ser también un gremio muy numeroso a últimos del siglo XV, contabilizándose más de veinte y duplicando así el número de la ciudad de Oviedo. Esta profesión se asocia con en puerto en la exportación de madera semi elaborada y la construcción de barcos. Además del trabajo que producía la villa en lo mencionado y en la construcción de casas y hórreos, se organizaban a menudo en cuadrillas ambulantes que recorrían el territorio asturiano para acometer trabajos en distintas zonas. El abastecimiento de la producción maderera se producía de los montes cercanos a la villa y como consecuencia, heredamos hasta nuestros días apellidos de los carpinteros de la edad media como Laranes, Molleda o Gozón.  

Los marineros estaban asociados a la actividad mercantil por el sector marítimo comercial del puerto. Se exportaban productos, como madera y armas y se importaban otros, como vino y sal. Dentro de este sector, la gente también estaba organizada en jerarquías, como patrón, grumete o marinero y mezclada con algún extranjero por la idiosincrasia de la profesión. A finales de la Edad Media, algunos de los mercaderes más adinerados se harían con un barco para vender su producción en otros territorios y comprar otros productos en el retorno de la ruta de nuevo hacia el puerto de Avilés.  

Privilegios heredados del s. XV: el mercado semanal de los lunes

En 1478, un incendio devasta dos terceras partes de la villa de Avilés. Para repoblar la villa y ayudar a recuperarse a la maltrecha economía herida por tal catástrofe, Los Reyes Católicos intervienen concediéndole a Avilés el privilegio de “Mercado Franco de los Lunes”.  

Acontecimientos curiosos en Avilés, 50-70 años después del momento histórico de la novela

  • Se contrató a un maestro para que enseñara a los niños a leer y escribir, por cinco mil maravedíes, a pagar en tercios por el ayuntamiento.
  • Se acordó la libra de carne a 9 maravedíes y a de carnero a 15
  • Se acordó pregonar que ninguna persona trajese cabalgaduras a beber del Carbayo de San Francisco, ni lavar en ella ropa alguna.
  • Se acordó que no se trajesen lechones por la calle.
  • Se contrató un cirujano por diez mil maravedíes.

RUTA TURÍSTICA MEDIEVAL DE “El Crucigrama de Jacob” por la villa.

  1. Antigua Iglesia de Sabugo
  2. Restos de la antigua muralla
  3. Calle de la Ferrería
  4. La casa de la Baragaña
  5. La plaza de Ribero

El viajero

cruzNo te pierdas cuando llegues la ruta de San Nicolás de Bari, la antigua iglesia de Sabugo en el antiguo barrio de pescadores y la iglesia de los Padres Franciscanos. El reto que te proponemos es en una de esas tres,buscar en la puerta principal, la cruz de los templarios que aparece en esta foto:

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